Estatutos de la Hermandad del Stmo. Cristo de la Sala

Naturaleza y características de la Hermandad

Artículo 1

La Hermandad del Santísimo Cristo de la Sala, establecida desde tiempo inmemorial en la Ermita del Santísimo Cristo de la Sala de Bargas, es una agrupación religiosa de fieles cristianos que, como seglares, siguiendo su vocación se han inscrito en ella a fin de buscar con fidelidad, las características peculiares de la espiritualidad seglar en el ejercicio del culto público y de la oración, de la penitencia y libre aceptación de los trabajos y sufrimientos de la vida, de la caridad y propia perfección, para asemejarse a Cristo y poder colaborar en la salvación del mundo.

Artículo 2

La Hermandad goza de personalidad jurídica en la Iglesia en virtud del decreto formal de erección canónica de que se le dotó en su día y de los derechos concordatarios vigentes.

Artículo 3

La Hermandad se regirá en su actuación por los presentes estatutos y por las normas eclesiásticas que los pudieran reformar, modificar o adaptar en el futuro.

Artículo 4

Esta Hermandad no se considera fin en sí misma, sino miembro de la Iglesia, en unión con los que el Espíritu Santo puso para regirla.

Artículo 5

En virtud de la personalidad jurídica de que goza por la institución canónica, el reconocimiento concordatario y la vigencia de los estatutos y fines propios, esta Hermandad tiene plena capacidad jurídica y de obrar con facultad de poseer y administrar bienes temporales bajo la autoridad del Ordinario Diocesano, pudiendo, conforme a estos Estatutos, recibir donativos y emplearlos en usos piadosos y necesarios al bien común de la misma Agrupación respetando siempre la voluntad de los donantes.

Artículo 6

El domicilio y sede social de la Hermandad es la Ermita del Santísimo Cristo de la Sala, pudiendo acordar la Junta Rectora el traslado del mismo con consentimiento del Ordinario.

Del objeto y fines de la Hermandad

Artículo 7

Esta Hermandad considera como fines propios y primordiales:

  1. Promover, desarrollar e incrementar, según las normas de la Iglesia, el culto público y privado, en honor del Santísimo Cristo de la Misericordia, bajo el título o advocación del Santísimo Cristo de la Sala.
  2. Promover entre los hermanos una vida cristiana más perfecta y contribuir a la edificación cristiana de la sociedad en que viven.
  3. Fomentar el espíritu y vida litúrgicos en los actos de la piedad.
  4. Buscar una sólida formación bíblica y ascética mediante actos adecuados para ello.
  5. Practicar obras de caridad y asistencia social, no sólo entre los hermanos, sino entre todos los necesitados, sin excepción ni distinción.
Artículo 8

Serán también fines de la Hermandad la cooperación en las obras culturales, benéficas y populares que organice la Parroquia o, bajo la autoridad eclesiástica, las que pueda llevar a cabo el Municipio y otras instituciones. Para las asociaciones parroquiales: según se determinará en su lugar, la Hermandad contribuirá con los medios a su alcance al esplendor de los cultos a que sea invitada a hacerlo por el Sr. Cura Párroco o su Delegado, en particular a la fiesta y procesión del Corpus Christi.

Artículo 9

En orden al cumplimiento de su objeto y fines primordiales, la Hermandad tratará los siguientes fines inmediatos:

  1. Los hermanos se distinguirán por su vida cristiana, por el fiel cumplimiento de los preceptos, de las obligaciones profesionales y de las normas del Prelado Diocesano.
  2. Los miembros de la Hermandad asistirán corporativamente a los actos de culto en las fiestas tradicionales, debiendo usar el distintivo que se acordase en asamblea plenaria.
  3. Se recomienda la frecuencia de sacramentos en tiempos de Cuaresma y Pascua y con motivo de la preparación y celebración de las fiestas titulares.
  4. Con motivo de cualquier reunión, asamblea, etcétera, ordinaria o extraordinaria, se comenzará con una oración, con un breve comentario de aplicación ascética sobre la misma.
  5. Al fallecimiento de algún hermano se celebrará un funeral por parte de la Hermandad y procurarán los demás ofrecer sufragios particulares.
  6. Todos los hermanos tienen obligación de abonar una cuota anual que sirva para contribuir al sostenimiento del culto, a la práctica de la caridad fraterna y al cumplimiento de los demás fines de la Hermandad.

De las personas que forman la Hermandad

CAPÍTULO I. DE LA ADMISIÓN Y EXPULSIÓN DE LOS SOCIOS
Artículo 10

Pueden solicitar su admisión en la Hermandad todos los fieles cristianos no adscritos a sectas condenadas por la Iglesia ni cursos de censuras, ni considerados como pecadores públicos, que se comprometan al cumplimiento de los Estatutos y demás normas de que trata el Art. 3. La solicitud de admisión se hará por escrito o verbalmente.

Artículo 11

Nada se puede exigir salvo lo que sea costumbre legítima aprobada por el ordinario local, en favor de la agrupación, cuando lo aconsejen circunstancias especiales.

Artículo 12

Los admitidos legítimamente serán inscritos por el Secretario en el libro-registro que se llevará a este efecto.

Artículo 13

Todos los miembros gozan de los mismos derechos y obligaciones, salvo los menores de 18 años y los que forman la Junta Rectora, según se dirá en su lugar.

Artículo 14

No se expulsará de la Hermandad a nadie que haya sido legítimamente inscrito en ella sin causa justa, según lo que previenen los Arts. 9 y 10.

Si durante la celebración de reuniones, tanto ordinarias como de carácter extraordinario, alguno o algunos de los hermanos entorpeciese el normal desarrollo de dichas reuniones, con argumentos o ideas de contenido ajeno a los fines de la Hermandad, será expulsado del lugar en que se esté celebrando. Esta expulsión tendrá efectos temporales y la facultad para ordenarla corresponderá al Presidente de la Junta Rectora.

Se consideran causas justas de expulsión en la Hermandad:

  1. Grave escándalo, o mal ejemplo y cualquier otra causa análoga que atente de forma grave contra la moral y la buenas costumbres.
  2. Faltas graves contra los estatutos y aún de carácter leve siempre que se diera reiteración.
  3. Desacato a las decisiones del Presidente de la Junta Rectora.

El Consiliario y el Presidente amonestarán al causante y, si permanece la tenacidad en mantener el error, la Junta Rectora acordará la expulsión, quedando el derecho de recurso al Prelado.

El Prelado Diocesano tiene la facultad de expulsar a los socios, por causas que él mismo crea convenientes, aunque no las considere tales la Junta Rectora.

CAPÍTULO II. DE LOS ÓRGANOS DE GOBIERNO
Artículo 15

Los Organismos de Gobierno de la Hermandad son el Pleno de la misma, legítimamente convocado y formado por todos los socios, la Junta Rectora y la Comisión Permanente. La Junta Rectora será formada por el Consiliario, el Presidente, el Secretario, el Administrador y once vocales. Componen la Comisión Permanente: el Presidente, El Secretario y el Administrador.

CAPÍTULO III. DEL CONSILIARIO
Artículo 16

El Consiliario será el Párroco o Sacerdote que nombre el Prelado. Si no fuera el Párroco deberá abstenerse de intervenir en los asuntos parroquiales que no le son propios y cualquiera, en todo caso, en la vida religiosa, capitular, etc.

Artículo 17

Al Consiliario compete el régimen de la Hermandad, intervenir en la admisión de los nuevos hermanos, procurar la fiel observancia de los Estatutos, fomentar la vida de piedad y caridad, el espíritu litúrgico, bíblico y ascético de la Hermandad, promover el desarrollo del culto y velar porque no se introduzcan abusos o corruptelas en la vida de la misma. También intervendrá, según se ha dicho en el Art. 14, en la expulsión de los hermanos.

Artículo 18

De manera especial, y en nombre del Prelado, si no lo hiciera éste por sí mismo o por medio del Delegado Episcopal, presidirá las juntas, aunque sin derecho a voto, y las convocará de acuerdo con la Junta Rectora cuando lo juzgue necesario. Igualmente comunicará al Prelado o al Delegado Episcopal, con tiempo suficiente, la fecha de las reuniones extraordinarias; en caso contrario, el mismo Prelado podrá anular los acuerdos en ellas tomados.

CAPÍTULO IV. DEL PRESIDENTE, SECRETARIO Y ADMINISTRADOR
Artículo 19

El Presidente será elegido por votación secreta entre los hermanos mayores de 18 años, en Asamblea Plena de la Hermandad y según las normas canónicas. En todo caso se formará la correspondiente terna, que se presentará al Prelado para que éste elija y confirme al que juzgare más digno e idóneo (12 bis). El nombramiento, hecho por el Prelado, será válido para cinco años, pudiendo hacer reelecciones.

Artículo 20

Son derechos y obligaciones del Presidente:

  1. Dirigir, de acuerdo con el Consiliario, todas las actividades de la Hermandad.
  2. Convocar las reuniones de la Junta Rectora, de la Comisión Permanente y de la Asamblea Plenaria.
  3. Presidir y moderar las reuniones.
  4. Supervisar las actas, las cuentas, los presupuestos y gastos.
  5. Custodiar las joyas u obras de valor de la Hermandad.
  6. Hacer cumplir los Estatutos y los acuerdos tomados y aprobados.
  7. Otros que consten en los Estatutos o se puedan adoptar.
Artículo 21

Los Secretarios, el administrador y los vocales serán elegidos en la forma que previene el Art. 19 y para los mismos plazos señalados.

La confirmación de los elegidos para Secretario, Administrador y vocales habrá de hacerse, siempre, por el Prelado Diocesano y sólo después se realizará la toma de posesión del cargo y la actuación correspondiente.

Artículo 22

Corresponde a los secretarios levantar acta de las reuniones, de los acuerdos y de otros actos que afecten a la vida de la Hermandad.

También llevará el libro-registro de socios, inscribiendo a los admitidos y eliminando a los expulsados.

Guardará los documentos de la Hermandad que no pertenecen a Administración. Comunicará al Reverendísimo Prelado de la Diócesis el resultado de las elecciones, solicitando la confirmación de los electos y avisará con tiempo al mismo Prelado, de la celebración de reuniones extraordinarias.

Artículo 23

El Administrador-Tesorero cuidará con todo esmero de los fondos de la Hermandad a fin de que no se empleen sino en sus fines propios, según los Estatutos y las normas del Prelado. Custodiará dichos fondos en forma segura, como en cartilla bancaria, con firmas del Consiliario y Presidente, además de la suya. Dará recibo debidamente cumplimentado de los ingresos y lo exigirá de los pagos.

Llevará un libro de cuentas, debidamente sellado y foliado, que presentará anualmente al Consiliario para ser aprobadas por el Ordinario de la Diócesis.

CAPÍTULO V. DE LOS VOCALES Y LA JUNTA RECTORA
Artículo 24

Los vocales tienen por misión colaborar con el Presidente, secretarios y Administrador-Tesorero en todo lo concerniente a la buena marcha de la Hermandad, así como a suplirles, accidentalmente en sus cargos respectivos.

Artículo 25

Los vocales, junto con el Consiliario y la Comisión Permanente, forman la Junta Rectora o Junta de Gobierno, a la que compete la responsabilidad solidaria de la vida, actividad y buen orden de la Hermandad.

Se reunirá, cuantas veces lo requieran, durante el año, los asuntos de mayor importancia para el desarrollo normal de la vida de la Hermandad y no sean de competencia de la Asamblea General.

El Secretario levantará acta de la reunión para dar cuenta a la Asamblea de la reunión de ésta.

CAPÍTULO VI. DEL CABILDO DE TODOS LOS HERMANOS
Artículo 26

Al menos una vez al año, para preparar las fiestas titulares y para dar cuenta de su celebración, se reunirá el Cabildo o Junta General de los miembros de la Hermandad, convocada con la debida antelación para que llegue a conocimiento de todos. Se considera obligatoria la asistencia a la misma de los miembros de la Hermandad que se encuentren en la localidad, desistiendo del derecho que tuvieran los que, sin causa justificada, no asistieren.

Artículo 27

La presidencia del Cabildo corresponde al Ordinario Diocesano, aunque sin derecho a voto, quien, normalmente, estará representado por el Consiliario o Delegado Episcopal. Para ello se le comunicará con tiempo suficiente la fecha exacta de la reunión. En caso de que se omitiese este aviso y, ni siquiera estuviese presente el Consiliario, los acuerdos pueden ser anulados por el mismo Prelado.

Artículo 28

Solamente en Cabildo, legítimamente reunido, se hará la elección de los cargos directivos que forman la Junta Rectora o de Gobierno, comunicándose el nombre de los elegidos, en terna al Prelado de la Diócesis a tenor del Art. 22, párrafo último y según se previene en el 19.

CAPÍTULO VII. DE LA COMISIÓN PERMANENTE
Artículo 29

Los que forman la Comisión Permanente, según el Art. 15, se reunirán cuantas veces lo exijan los asuntos de menor importancia y trámite de la Hermandad, dando cuenta de su actuación a la Junta Rectora.

CAPÍTULO VIII. DE LA TOMA DE POSESIÓN DE LOS DIVERSOS CARGOS
Artículo 30

El Presidente y los vocales, una vez que han cumplido su mandato y no han sido reelegidos según el Art. 19, cesarán al concluir las fiestas anuales, aunque haya que haber prolongado el plazo, en caso de no coincidir con estas fechas el término del quinquenio con relación a su anterior toma de posesión. En el mismo acto de cese tomarán posesión los nuevos elegidos. En el plazo de tiempo que va desde la terminación de las fiestas hasta las del año siguiente, procurarán los nuevos cargos imponerse debidamente, en las obligaciones y derechos de sus oficios.

Artículo 31

La elección previa a esta toma de posesión se celebrará al menos un mes antes, con el fin de dar cumplimiento debido a lo que mandan los Arts. 18, 21 último párrafo y 22.

Artículo 32

Los directivos salientes, en todo caso, entregarán a los que toman posesión, los bienes, cuentas, libros, etc. de la Hermandad, sin que queden cuentas pendientes, salvo fuerza mayor y con el debido conocimiento del Consiliario, de los secretarios y del Tesorero.

Artículo 33

Los secretarios y el Tesorero también tomará posesión de sus cargos al concluir las fiestas principales, pero no en el mismo año que el Presidente y los vocales, aunque hubiera para ello que prolongar el tiempo de sus cargos por un año más. Al cesar y hacer entrega de sus respectivos cargos cumplirán, con toda exactitud, lo que se dice en el Art. anterior en presencia del Consiliario, del Presidente y de los vocales, al menos.

De las cosas, bienes y otros medios de que dispone la Hermandad

Artículo 34

Pertenecen a la Hermandad todas aquellas cosas, bienes, derechos y otros enseres, utensilios, etc., que legítimamente haya adquirido en conformidad con las normas jurídicas.

Artículo 35

Sobre las cosas y demás medios a que se refiere el Art. anterior se han de estimar preferentemente, no solo los derechos y privilegios que pueda suponer la pertenencia a esta Hermandad, sino, sobre todo, los medios espirituales, de vida cristiana, de formación bíblica y ascética, de tributo de culto público y privado al santísimo Cristo de la Misericordia en su título o advocación del Santísimo Cristo de la Sala, de facilidad para una vida cristiana más prefecta, de ocasión de practicar la caridad, frecuentar la oración y los sacramentos y considerarse especialmente unidos a la Santa Madre Iglesia.

Artículo 36

Los bienes materiales de que dispone y puede disponer esta Hermandad, se han de considerar especialmente vinculados al culto del Santísimo Cristo de la Sala, a la consecución de medios de perfeccionamiento en la vida cristiana como, por ejemplo, predicación sagrada, charlas y conferencias de formación, retiros y ejercicios espirituales, reuniones y asambleas, etc., y al servicio de la Iglesia, principalmente en la caridad.

Artículo 37

La Junta Rectora confeccionará un inventario de todos los bienes, muebles o inmuebles, si los hubiere, de los títulos, derechos y otros bienes posibles, de cuya custodia, conservación y debido orden, son especialmente responsables el Presidente y el Tesorero.

El inventario se hará siempre por triplicado, enviándose a la Curia Diocesana para su visado y conservación de un ejemplar en la Parroquia, otro el Presidente, quedando el tercero en el Archivo Diocesano. Cada año se revisará a fin de realizar las correcciones oportunas.

Artículo 38

Los ingresos y bienes de la Hermandad que provengan de las limosnas de los fieles, de las cuotas de los hermanos, en cuanto tales, de las ofrendas, de los réditos de bienes existentes y de los demás medios lícitos aprobados por la Iglesia, se han de considerar como bienes eclesiásticos, sujetos a las normas canónicas establecidas.

Los ingresos de la Hermandad que provengan de colectas u otros medios lícitos convocados para sufragar los gastos encaminados a dar esplendor a los actos religiosos organizados, con motivo de la Fiesta del Santísimo Cristo de la Sala, no tendrá la consideración de bienes eclesiásticos. Dichos bienes constituyen el fondo para las Fiestas Patronales y no podrán ser empleados en fines distintos de aquel para el que fueron obtenidos, a nos ser que el Pleno de la Hermandad a autorice a la Junta Rectora para ello. El Tesorero observará estas normas con toda diligencia.

Artículo 39

Los gastos a realizar con cargo a los bienes eclesiásticos serán aprobados, previamente, por la Junta Rectora. Si la cuantía superase las 50.000 Ptas., bien de una sola vez, bien por un solo concepto, en varias, dentro de un año, y no esté previsto en los Estatutos, se necesita la licencia previa del Reverendísimo Prelado de la Diócesis.

Artículo 40

La Hermandad no puede invertir cantidad alguna, ni aunque ésta provenga del fondo para las Fiestas Patronales, en gastos profanos desvinculados de una acción religiosa, sino solo en cuanto respondan a actos y fines religiosos para los que fue instituida la Hermandad. En casos de duda o de discrepancia se acudirá al Ordinario.

Artículo 41

La Hermandad, por medio de su Administrador, está obligada a rendir cuentas al Prelado Diocesano una vez al año, haciendo entrega, en esta ocasión, de la cantidad proveniente de los bienes considerados como eclesiásticos que se señale, en toda la Diócesis y que, previa deliberación del Reverendísimo Prelado con los arciprestes de la misma Diócesis y superiores religiosos en que radique la Hermandad, se invertirá en obras diocesanas de promoción apostólica y social, teniendo derecho la Hermandad a conocer la distribución realizada.

Artículo 42

Los bienes en metálico considerados como eclesiásticos y los del fondo para las Fiestas Patronales se custodiarán en cartillas de ahorro independientes, a nombre de la Hermandad y con las firmas conjuntas del Consiliario, Presidente y Tesorero, haciéndose constar así en documento triple que se guardará en la Parroquia, en la entidad de ahorro y por el Secretario.

En caso de vacar simultáneamente más de un cargo de los anteriores, los fondos quedarán bajo la custodia del Prelado de la Diócesis, hasta tanto se nombre de nuevo.

De otras normas complementarias

Artículo 43

Disuelta la Hermandad por alguna de las causas señaladas en el Derecho, los bienes que poseyere quedarán a disposición del Prelado de la Diócesis, que los empleará en cumplir los fines que tenía la misma, dentro de la Parroquia.

Análogo destino se dará a la cantidad que en el día de la disolución de la Hermandad existiese en el fondo para las Fiestas Patronales.

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